Coll predice casi proféticamente la “aparición de nuevos escenarios educativos como de profundos procesos de transformación que… continuarán experimentando en los próximos años los espacios educativos tradicionales” (pág. 114). Este es el escenario que vivimos actualmente, y que aun después que las restricciones debido a la pandemia terminen, se habrán producido cambios permanentes en el uso de las TIC no solo en el aula, sino en otros ámbitos alrededor del mundo.
Coll, basándose en diversos estudios, considera que el papel de la educación ha cambiado, en especial su enfoque tradicional de culturizar y socializar; y que ahora “se convierte en el motor fundamental del desarrollo económico y social”. Y es que la tecnología ha permitido que los conocimientos que antes eran repartidos mayormente por medio de instituciones educativas, ahora estén al alcance de todos convirtiéndose en “instrumentos poderosos para promover el aprendizaje tanto desde el punto de vista cuantitativo como cualitativo”. Esto es fácilmente comprobable en la actualidad. Muchos de los conocimientos que llevan a la creación de negocios, por ejemplo, pueden aprenderse por medio de cursos en línea, y aún por videos que se encuentran en plataformas como Youtube. Durante la pandemia yo aprendí solamente por medio de tutoriales de internet, a utilizar una máquina cortadora de vinil y a sublimar, y pude hacer proyectos que luego vendí y que me ayudaron a generar un ingreso extra para mi hogar. Este aprendizaje no se limita solamente a actividades económicas, sino artísticas, académicas, etc. Esto confirma la afirmación de Coll en cuanto a que “la utilización combinada de las tecnologías multimedia e internet hace posible el aprendizaje en prácticamente cualquier escenario” (pág. 114), causando una transformación de nuestra sociedad de la información. Como docentes también debemos estar conscientes que esta transformación es parte de la vida de nuestros estudiantes, y que la forma en la que ellos aprenden es diferente a como nosotros aprendimos, por lo que es necesarios que los maestros transformemos junto a ellos nuestra práctica educativa.
Al realizar mi propia reflexión sobre las expectativas de las TIC en la educación, coincidí con varias de las ideas de Coll, principalmente la que se refiere a su “potencial contribución a la mejora del aprendizaje y de la calidad de enseñanza”. Pero tal como lo menciona el autor, mi experiencia me ha mostrado que a pesar de que la tecnología puede contribuir al logro educativo de los estudiantes, esta es solo un complemento y no puede reemplazar completamente otros factores importantes como el papel del educador que conoce a los estudiantes y sus potencialidades, las discusiones en clase, los proyectos que incluyen la experimentación; pero principalmente la formación de valores que requiere no solo el modelaje sino también la vivencia tanto en el hogar como en el aula.
Este año el centro educativo en el que laboro implementó muchas nuevas herramientas TIC, con el fin de facilitar la enseñanza virtual, si fuera necesario volver a ella. Este fue un experimento interesante, ya que desde el inicio del año escolar nuestra escuela tuvo una modalidad presencial, y las TIC que incluían herramientas de organización y creación de contenidos, programas para desarrollo de destrezas de lectura y matemáticas, comunicación entre escuela y casa, etc., nunca fueron necesarias pero igualmente se implementaron y tanto docentes como estudiantes tenemos la expectativa es utilizarlas a diario. Este fue un cambio que todos los maestros tuvieron que hacer, y que obligó a todos los educadores a alinearse en cuanto al uso de TIC, pero dio diversos resultados en cuanto a los logros educativos esperados. Yo soy miembro del comité encargado de la implementación de TIC y la retroalimentación fue muy variada. Mientras muchos maestros consideraron que el uso de esta tecnología en el aula contribuyó a una mejora en la parte académica, para otros significó una pérdida de tiempo que pudo haber sido utilizado en instrucción académica o práctica de destrezas. Al indagar un poco más, pudimos darnos cuenta que las herramientas tecnológicas estaban siendo utilizadas de diversas formas, pero muchos de estos maestros que las encontraron poco útiles, también manifestaron utilizarlas de forma no intencional o superficial.
Esto coincide con el desfase al que Coll se refiere al decir que “estas tecnologías acaban siendo frecuentemente utilizadas como procesadores de textos y como aplicaciones de bajo nivel que refuerzan las prácticas educativas existentes en lugar de transformarlas.” (pág. 116) Coll también hace referencia a las concepciones personales que los maestros tienen en cuanto al uso de la tecnología, al igual que el nivel de capacitación que les permite a los maestros sentirse capaces de manejarlas y de utilizarlas como parte del proceso de enseñanza aprendizaje en el aula.
En cuanto al tema de la realidad del uso de las TIC en la educación, el autor concluye que aunque los estudios muestran que estas por sí solas no transforman la práctica educativa, sí “tienen una serie de características específicas que abren nuevos horizontes y posibilidades a los procesos de enseñanza y aprendizaje, y son susceptibles de generar… dinámicas de innovación y mejora imposibles o muy difíciles de conseguir en su ausencia.” (pág. 117) Pero como docentes, ¿somos conscientes de estas características al punto que podemos aprovecharlas para mejorar la instrucción en nuestras aulas?
En cuanto al potencial de las TIC, Coll ve posibilidades aplicables a la educación actual. Una de ellas es el uso de estas como instrumentos psicológicos. En el ámbito educativo el autor considera que esta potencialidad es efectiva si tanto maestros como estudiantes las utilizamos para “planificar, regular y orientar” las actividades relacionadas con la enseñanza y aprendizaje. Una pregunta importante que surge de este pensamiento es: ¿cómo logramos usar las TIC efectivamente en el aula, de la forma en que lo sugiere Coll?
El autor hace referencia a tres niveles que interactúan entre sí para lograr el uso efectivo de TIC por maestros y estudiantes. El primer nivel al que llama “diseño tecnológico” hace referencia a los diversos recursos y sus funcionalidad para lograr los objetivos para los que fueron diseñados. Como docente, estoy de acuerdo con Coll que su eficacia dependerá de “la forma de plantearlas y abordarlas, sus exigencias, duración, modalidades de participación, seguimiento del profesor y los estudiantes” y otros aspectos que permitirán cumplir con dichos objetivos planteados.
Esta es quizás uno de los niveles en que más desafíos encontramos los docentes. El implementar una nueva herramienta tecnológica lleva tiempo y energía. Es necesario conocer la herramienta, haberla utilizado, recibir capacitación y sentir que se domina para poder implementarla adecuadamente con los estudiantes.
El siguiente nivel hace referencia al “diseño pedagógico o instruccional”, y se refiere a que las TIC no solo son recursos tecnológicos, sino que pueden conectarse con la instrucción en el aula. Este aspecto interactúa con el anterior, específicamente en la forma en que las TIC se aplican en el aula. Es muy común encontrar en la actualidad programas de estudio que tienen herramientas tecnológicas incorporadas, y que incluyen sugerencias para utilizarlas conjuntamente con la instrucción de tono más tradicional en el salón de clases.
Finalmente, Coll menciona el tercer nivel que afirma que las potencialidades de las TIC van ligadas con las interpretaciones personales de los usuarios. Es decir que es la forma en que se abordan estas herramientas tecnológicas las que determinan si estas son utilizadas de forma efectiva o no.
Como docente veo la interacción de estos tres niveles de forma clara. Una de las herramientas que utilizamos en mi centro educativo es “Seesaw”. Esta es una plataforma de creación de contenido de aprendizaje, y al mismo tiempo permite al estudiante realizar actividades dichas actividades de aprendizaje e interactuar con sus profesores y sus compañeros. En cuanto al diseño tecnológico, la herramienta es fácil de utilizar, completa y con una capacitación adecuada se puede implementar fácilmente. En mi escuela que solamente tiene los grados de Pre-kinder a segundo primaria, esta implementación ha llevado tiempo pero finalmente los estudiantes lo dominan y los maestros lo utilizan constantemente. En cuanto al diseño pedagógico, la herramienta tiene objetivos claros y es fácil relacionarla con los diversos contenidos de aprendizaje, además de que por ser una herramienta popular y conocida, contiene mucho material compartido que puede adaptarse a las necesidades del docente y sus estudiantes. El desafío más grande en mi escuela es el tercer nivel, ya que todos los factores que menciona Coll (motivación, conocimientos previos, expectativas, contexto, etc.), dependen de la perspectiva y actitud tanto de los docentes como de los estudiantes. Personalmente, considero que este es el aspecto por el que la implementación de esta herramienta no ha tenido un resultado positivo en todo el personal docente, y como parte del comité encargado de la implementación y seguimiento de estas herramientas tecnológicas, me ha hecho reflexionar en cuanto a cómo cambiar esa mentalidad hacia una más positiva hacia el uso de las TIC en el aula.
Coll sugiere una clasificación del uso de TIC que puede ayudar a entender la potencialidad de las mismas, pero considera que las más importantes para ayudar a aumentar dicha potencialidad son utilizarlas como “instrumentos mediadores de las relaciones entre los alumnos y los contenidos de aprendizaje” y “entre los profesores y los contenidos de enseñanza y aprendizaje”. Es decir que tanto los docentes como los estudiantes encuentren en las TIC formas de manejar, aprender, organizar, compartir, etc., o sea de interactuar con los contenidos de tal forma que les permita aprender de forma efectiva. En cuanto a esto coincido con Coll, y tomo como mío su argumento de que “la potencialidad de las TIC para influir en los procesos inter e intra-psicológicos implicados en los procesos de enseñanza aprendizaje será tanto más elevada cuanto mayor sea su incidencia en la manera como profesores y alumnos organizan la actividad conjunta en torno a los contenidos y tareas de aprendizaje” (pág. 118). En otras palabras, las TIC se volverán parte activa de nuestra enseñanza cuando como docentes encontremos su funcionalidad y conexión con lo que enseñamos a nuestros estudiantes.
En cuanto a mi centro educativo, considero que tanto el acceso, como la capacitación en cuanto a las TIC es de vanguardia. Los programas de estudio también contienen programas adecuados a los contenidos de aprendizaje. La ventana de oportunidad está en que los docentes compartan sus prácticas efectivas, y que las capacitaciones vayan más allá de la teoría. Nuestro comité está sugiriendo acompañamiento en las aulas para los docentes que necesitan ayuda a incorporar estas herramientas a su enseñanza. Pero esto requiere tiempo, que los docentes no tenemos, tanto los que somos capacitadores, como los que necesitan aprender. Es necesario que la institución cree espacios para que ocurran estas interacciones dentro del aula, haciendo que el uso de las TIC se vuelvan funcionales y aplicables al proceso enseñanza aprendizaje.
Otro punto importante es involucrar al estudiante en la toma de decisiones en cuanto al uso de las TIC, para que estas se vuelvan herramientas que promuevan no solo el aprendizaje académico, sino la expresión, creatividad y desarrollo de los diversos talentos y habilidades de estos.
Finalmente, un último desafío que mi centro educativo necesita enfrentar es el analfabetismo digital que existe entre los padres de familia. Es necesario ofrecer la opción de apoyo a los padres para que puedan conocer, entender y utilizar las diferentes herramientas tecnológicas. Esto les ayudará a involucrarse en el proceso enseñanza aprendizaje de sus hijos quienes utilizan las TIC a diario en la escuela.
Concluyo con mi convicción y experiencia personal que el uso adecuado de las TIC permite un sin fin de oportunidades para que los estudiantes no solo adquieran conocimiento y practiquen, sino también comuniquen, creen, interactúen y hagan conexiones con los contenidos de aprendizaje, haciendo que estos se internalicen de una mejor manera. Además como docentes, estas herramientas nos permiten diferenciar los contenidos de mejor manera, obtener información y datos que de otro modo sería muy difícil, complicado o tardado conseguir y que nos pueden ayudar a dar seguimiento a las necesidades de los estudiantes dentro del aula. De la misma manera, es importante enfocarnos en enseñar valores a nuestros estudiantes que les permitan tomar decisiones en cuanto al uso adecuado de estas herramientas.
Estoy de acuerdo con Coll en que es necesario que haya una revisión del currículo escolar, pero considero que también es necesario que los educadores tengamos un cambio de actitud y una mejor apertura hacia aprender y utilizar los recursos tecnológicos de forma intencional y enfocada al proceso de enseñanza aprendizaje.


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